La Neuropsicología en el mundo real.

En esta ocasión, el neuropsicólogo clínico Alberto del Barco Gavala (Hospital Virgen Macarena de Sevilla) nos habla sobre el papel de la neuropsicología en la vida cotidiana. 

Navegando en Internet uno lee cosas sorprendentes. En la edición del mundotoday.com del 18  Noviembre de 2010 pude leer una noticia sobre un anciano de 67 años que fue expulsado de clases de informática de su centro de día por “copiar y pegar”. El profesor del aula comenta para el periódico: “Le copiaba los apuntes y, cuando la otra se quejaba, recibía un guantazo. Él dice que practicaba lo de copiar y pegar, pero es inadmisible“Al empezar el curso ya alardeó de que tenía algunas nociones básicas de informática. Pero luego se comprobó que no era así. Tardó dos horas en escribir un e-mail de dos frases y, al terminar, le arrojó el monitor a un compañero para que lo leyese en vez de darle al botón de enviar. La pantalla era de tubo. Hubo fracturas”.

El anciano se defiende:

-“Entiendo que es un problema ir más avanzado que los demás. Prometo no adelantarme en el Windows, ir al ritmo de todos”.

Según su profesor, este anciano es incapaz de entender la diferencia entre lo real y lo virtual. A la hora de pasar un texto escrito a mano al ordenador, por ejemplo, se empeña en introducir el papel arrugado dentro de la máquina esperando que aparezca luego en el monitor. Se cree que todo lo de Internet la gente lo ha metido a través de la rendija de ventilación. De ahí no le sacas”.

El artículo relata que el anciano, una vez expulsado, pretendió llevarse a casa el ordenador en el que había estado trabajando alegando que en el mismo sistema había un icono que indicabami PC”.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la neuropsicología?

La aparición paulatina de la neuropsicología en la vida cotidiana está ayudando a muchas familias a comprender ciertos comportamientos que hasta hace más bien poco sólo podían ser explicados como fenómenos psicológicos (por llamarlos de alguna manera), sin saber exactamente a qué nos referíamos. Los avances en neurociencia nos han permitido comprender que nuestras conductas y comportamientos tienen un sustrato neuronal. Y la comprensión de estas conductas se ha convertido en la piedra angular para la posterior intervención en dichos trastornos de conducta.

Me atrevería a decir que en nuestra sociedad actual no hay rama de árbol genealógico que escape de alguna alteración neurológica y/o proceso degenerativo, en la mayoría de los casos, acompañado de alteración neuropsicológica. Es ahí donde la neuropsicología ha comenzado su quehacer dentro del sistema sanitario (entendido como todos aquellos que se dedican al cuidado de la salud de un sujeto), estableciendo, en primer lugar, la conexión entre las enfermedades cerebrales y las consecuencias que las mismas tienen sobre nuestras conductas.

Seguramente, la noticia de la que hemos mostrado algunos extractos, llegue a foros de “zapping” y se presente en clave de humor. Pero la conducta descrita, aparentemente graciosa, puede llegar a convertirse en un auténtico martirio para los familiares que conviven con estas personas. ¿Cuál sería en este caso la función de un neuropsicólogo? Un neuropsicólogo es el profesional que, en base a sus conocimientos, intenta comprender el porqué de esa conducta, funcionando a modo de traductor entre las conductas presentadas por la persona y las disfunciones cerebrales, y viceversa.

En el caso que nos ocupa, en términos informáticos todo lo acontecido en la noticia referida no tiene mucho sentido, pero desde un punto de vista neuropsicológico, cuando lees el artículo te das cuenta de que las conductas que este hombre puede mantener en su día a día están muy próximas a las realizadas por muchos pacientes en algunas fases de las demencias. De este modo los neuropsicólogos “colaboran” en la realización del diagnóstico de enfermedades neurológicas y degenerativas, a través de la realización de pruebas neuropsicológicas y de la interpretación de las mismas, facilitando de este modo la comprensión de qué ocurre en el cerebro de la persona y cómo influye esto en la conducta de la misma.

Otra de las funciones del neuropsicólogo es paliar las alteraciones que presenta la persona.Para ello cuenta con distintas herramientas, entre las que se encuentran el fortalecimiento de las funciones cognitivas.

¿Qué son las funciones cognitivas?

Son funciones cerebrales cuyo sustrato orgánico son las diferentes redes neuronales repartidas por todo el encéfalo. La disposición de las distintas redes neuronales hacen posibles que determinadas funciones sean más eficientes entre diferentes individuos.

Así, la concentración y actividad neuronal entre un músico y un poeta diferirían considerablemente si estableciéramos un mapa específico de ambas redes neuronales.

Dentro de las funciones cognitivas se incluyen una serie de procesos que rigen nuestra conducta, entre las que se incluyen las siguientes: lenguaje, memoria, percepción, capacidades de orden superior como organización, planificación, previsión de respuestas, capacidad de reconducir nuestros actos, y un largo etcétera de procesos que ocurren en nuestro cerebro en cuestión de milisegundos. Un mal funcionamiento en las tareas de la vida cotidiana, algo tan simple como organizar las tareas de un lunes, o adoptar estrategias de cara a tener un mejor funcionamiento de la memoria son unos cuantos ejemplos que dependen de estas funciones.

¿Qué tipo de patologías atiende la neuropsicología?

La neuropsicología no sólo atiende a procesos degenerativos o demencias. En realidad, el neuropsicólogo es el gran conocedor de las funciones cerebrales (ya mencionadas), y éstas, están presentes desde que nacemos. Y podrán alterarse bien en un cerebro ya desarrollado (esto se conoce como Daño Cerebral Sobrevenido), o bien en un cerebro en desarrollo y presentarse como función no desarrollada tal y como ocurre habitualmente en la media de la población, presentando entonces la persona un trastorno neurológico del desarrollo.

Podemos afirmar, por tanto, que los profesionales de la neuropsicología atienden a las personas que presentan patologías en todos los estadios de la vida. De ahí que un día no muy lejano,  tal vez encontremos a neuropsicólogos en las escuelas apoyando los procesos de aprendizaje de aquellos niños y niñas que presenten dificultades. Y de ahí que actualmente estemos presentes en las clínicas de neuro-rehabilitación, tanto en adultos como en infantil; y, en definitiva, en todos aquellos centros que tratan alguna enfermedad, que a su vez altera la función cognitiva.

Quizás, ustedes tengan algún sobrino, algún conocido, que es más inquieto que sus amigos del cole, y que le cuesta aprender a leer. Quizás tengan un vecino que tuvo un desafortunado accidente, y que cuando se cruzan con él en el ascensor siempre le pregunta lo mismo, o no recuerda su nombre; quizás su abuelo ya no es la persona tan comunicativa ni eficaz que usted conoció. En ese caso, quizás esa persona debería ponerse en manos de un buen neuropsicólogo.

 

Alberto del Barco Gavala.

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